miércoles, 16 de julio de 2014

Con la Iglesia hemos topado..

Interior de la capilla de la Facultad de Geografía e Historia
Tras varios meses de olvido, el tema vuelve al ojo del huracán. Parece que cada vez que el Sr. decano de la facultad de Geografía e Historia, Luis Otero, se aburre debido a las vacaciones estivales se pone a pensar en la capillita instalada en el edificio. Como dirían algunos de los colaboradores de Tele Espe (TeleMadrid) `cuando el diablo no sabe qué hace mata moscas con el rabo´; y si, en este caso el diablo es Luis Otero, reencarnado bajo la apariencia de decano de la Facultad de Geografía e Historia.

Pero empecemos desde el principio, ya que seguramente muchos no sabréis de que va el tema, ¡afortunados que sois vosotros!

Para ir al comienzo de todo este tema debemos remontarnos a diciembre de 1993, año en el que se firma el acuerdo sobre Asistencia Católica entre el cardenal Ángel Suquia y el rector de la Universidad Complutense de Madrid, Gustavo Villapalos. Este acuerdo, a día de hoy vigente, conlleva la instalación de varias capillas en algunos centros docentes de la Universidad: Psicología, Derecho, Químicas, Educación, Ciencias de la Información, Filosofía y Geografía e Historia.

Luis Otero,
decano Facultad Geografia e Historia UCM
Esta última será de la que trataremos hoy. Hace pocos días las redes sociales y los periódicos se hicieron eco de las intenciones de Luis Otero de trasladar la capilla a un lugar más pequeño, ya que al parecer por allí no va ni Dios… lo cual no puedo deciros si es verdad o si es mentira porque es un lugar al que nunca he entrado.

Pero, ¿Cuáles son las razones para trasladar la capilla? Bien, la principal razón para trasladar la capilla es la falta de aulas en la propia facultad, falta de aulas de las que si he sido víctima. Como a la mayoría de los alumnos de la facultad, no me parece ni medio lógico que en un centro de enseñanza PÚBLICA, en un estado LAICO, haya una capilla ocupando un lugar que bien podría ser empleado para impartir clases, mientras que los alumnos que pagamos nuestra matricula y debemos estar confinados en los denominados por los mismo estudiantes como `zulos´: aulas de pequeñas dimensiones en las que llegan a juntarse hasta 90 alumnos de un mismo grupo.

Risa me causa escuchar a personas como Curri Valenzuela diciendo que antes de cerrar la capilla para instalar un aula deberían cerrar la cafetería o el gimnasio… ¿gimnasio? ¿Desde cuándo en la facultad tenemos gimnasio? Llevo 4 años y aún no lo conozco, pero si la Sra. Valenzuela me quiere acompañar un día a dicho espacio estaré encanta de ir con ella. Todo esto demuestra lo bien informada que esta la gente que habla de este tema, gente que por cierto no ha pisado la facultad en su vida y no saben cómo es la vida en esas aulas en las que algunos han tenido que dar clase de pie y otros sentados en el suelo.

Los que no conozcáis la facultad diréis ¿pero por qué los problemas de espacio ahora y no en años anteriores? Esta pregunta tiene dos respuestas: por un lado, el bendito plan Bolonia (si, ese que sin dinero público es una castaña como una casa y que solo perjudica a los alumnos que lo sufrimos); y por otro lado, la incorporación de nuevas titulaciones en la facultad y por lo tanto, el alojamiento de nuevos alumnos en las aulas de la misma.

Yo creo que se le está dando a esto más bombo del necesario, a mí me parece perfecto que exista un lugar de oración para todos los católicos de la facultad, pero ¿Por qué ellos sí y el resto de religiones no? ¿No se supone que estamos en un estado laico?

Tras enterarse del cierre y posterior traslado del lugar de ubicación de la capilla, diversas asociaciones católicas se han puesto en marcha para impedir su cierre, sin éxito. Para ello han convocado un encierro en la misma capilla e incluso han amenazado con denunciar al decano y al rector de la UCM por estar incumpliendo los acuerdos firmados. Aun así, desde el Rectorado y el Decanato de la UCM insisten en que el traslado de la capilla era un hecho sabido y aprobado por el Arzobispado de Madrid, mientras que los organismos religiosos lo niegan.
Uno de los denominados `zulos´ en los que
 llegan a entrar hasta 40 alumnos
Sin duda alguna, lo que más gracia me hace en este asunto es la forma de calificar por los diversos colaboradores de televisión y programas radiofónicos las aulas de la facultad. Me explico, el traslado de la capilla se llevará a cabo a un lugar mucho más pequeño, siendo denominados estos lugares por algunos de los colaboradores como `insalubres´ y yo me pregunto ¿para que estén los alumnos dando clase no es insalubre, pero para que los católicos estén realizando sus actividades si? ¿O cómo va esto?

Lo que está claro es que aquí cada uno mira hacia sus propios intereses, pero nadie mira por el interés de la mayoría de los alumnos, como siempre. A mí no me hace falta una capilla en la facultad para ejercer mi libertad de religión, ya que para ir a rezar o a confesarme ya tengo la parroquia de mi barrio a la que voy libremente cuando me da la gana; pero en la facultad si necesito clases, ya que a eso voy a la Universidad, a aprender, ejerciendo mi libre derecho al conocimiento.

Quizás, la Iglesia Católica debería de asumir que la educación ya no es un ámbito manejado por curas y monjas como antaño, quizás deberían dejarnos asumir nuestras libertades porque la forma de pensar ha cambiado y ya no somos ovejitas a las que deben guiar, somos libres y capaces de guiarnos nosotros mismos, deberían respetar más nuestras libertades. Primero centrémonos en lo que importa: tener clases y espacios para impartir las enseñanzas por las que pagamos y a las cuales tenemos derecho; después, si sobran aulas, ya ahí hablamos de la instalación de los espacios sobrantes, pero ¿Qué es eso de quitar la hemeroteca o la cartoteca para que no se quite la capilla? ¡Todo esto me parece INCONCEBIBLE!

2 comentarios:

  1. Pues nuevamente estoy totalmente de acuerdo contigo, muestra somos y vídeos hay de como dos alumnas tienen que introducir un banco de un pasillo a un "aula" para poder impartir una práctica obligatoria, una de dos o mis queridos bedeles no saben contar o les obligan a meternos en seudo aulas. Lo siento y no me meto con la religión pero si con la funcionalidad y la coherencia. (Si, lo habréis notado las alumnas en banco somos la escritora y yo misma)

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  2. En esta ocasión si estoy de acuerdo contigo Vane, los que son denominados periodistas podrían informar de la realidad de la facultad y no hablar simplemente a favor de su ideología porque dan vergüenza ajena y son lo peor de su profesión. Por cierto, lo que comenta la persona de arriba también lo he hecho yo (de hecho seguramente vayamos juntos a clase jajaja).

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