miércoles, 26 de marzo de 2014

Tu libertad acaba donde empieza la mía, querido compañero.

Hacia mucho que no me pasaba por aquí, pero hoy he sentido la necesidad imperiosa de escribir lo siguiente.

8,15 de la mañana, facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid.

Puerta principal facultad Geografía e Historia (UCM)
    Nada más bajar del autobús, los pocos estudiantes que nos atrevemos a ir hoy a clase, nos damos cuenta de que la cosa pinta mal, muy mal. Aun así, nos dirigimos primero a la entrada de la biblioteca: cerrada; después a la entrada de la cafetería: cerrada y con un gran cartel que pone `Universidad en construcción´; por último subimos a la puerta principal y allí están todos (todos los madrugadores, o mejor dicho todos a los que el señor rector y el señor decano han dejado que se queden a dormir). Un pequeño grupo de personas, entre los que me encuentro, intentamos pasar, pero nada, no hay manera. Los huelguistas, muy educadamente, nos informan de que hoy no hay clase.


- ¿Qué no hay clase? ¿Es fiesta o algo?
- No, hay huelga- dice uno de los piquetes de la puerta
- Me parece estupendo que hagáis huelga, pero yo tengo clase.
- ¡Hoy no!- afirma rotundamente

Furgones de policía en el acceso principal a la facultad
      Vamos, que se les había plantado en sus narices que el personal hoy no entraba a la facultad,  cuando hablo de personal no solo hablo de estudiantes, sino de personal docente, quienes no estaban convocados a huelga.

Todos estos acontecimientos transcurren con la policía detrás de una gran barricada de fuego que separaba a policías de huelguistas. Eso sí, los policías ni se inmutaban.

Sabíamos que la biblioteca, donde algunos teníamos clase, abría a las nueve y algunos teníamos la esperanza de poder entrar por allí, pero la decepción y la sorpresa llegan a nosotros cuando escuchamos la siguiente conversación a las puertas de ella.

- Acabo de hablar por teléfono con los altos mandos y me han dicho que nos hagamos responsables nosotros de la situación- dice una persona de administración de la biblioteca aun con el teléfono en la mano.
- ¿Qué nos hagamos cargo nosotros?- contesta otra de las trabajadoras
- Sí, eso me han dicho, que ellos no pueden llegar y nos hagamos nosotros responsables.
- No, no. De eso ni hablar, yo no me hago responsable de nada. Que vengan ellos y se encarguen- dice otra de las que se encuentran en el grupo.
- Entonces que hacemos ¿abrimos o no?

    Mientras esta conversación se producía un grupo de piquetes bajaban hacia la biblioteca,  el horario de apertura se acercaba, ellos no iban a dejar que nadie pasase y los bibliotecarios no sabían qué hacer.

     Entra el personal de la biblioteca dentro de ella y los huelguistas delante de la puerta, con muy malas formas, no dejan pasar a nadie. Mientras tanto, dentro de la biblioteca el personal administrativo no sabe qué hacer, es huelga de estudiantes pero no de personal por lo tanto deberían abrír, pero por otro lado si abren el piquete se les puede montar a la entrada de la biblioteca con el peligro que eso conlleva. En este periodo de tiempo ni el rectorado, ni mucho menos el decano habla con los trabajadores para decirles que es lo que tienen que hacer.

     Las cosas siguen agitadas, nadie entra a la facultad, y muchos de los estudiantes deciden irse o bien a las bibliotecas de otras facultades, en las cuales hay una calma estrepitosa, mientras que la mayoría de alumnos y profesores de la facultad de Geografía e Historia se concentran en la cafetería del edificio multiusos, unos esperando que la cosa se calme para entrar y otros esperando instrucciones de los jefes de departamento y demás instancias de la universidad.

Bomberos apagando la barricada a la entrada a la facultad
     Este era el panorama que nos hemos encontrado hoy todos los estudiantes de la facultad de Geografía y Historia de la UCM que hemos querido ejercer nuestro derecho a la libertad de acción y de educación.
Me llama mucho la atención que precisamente esos que se movilizan por la educación tengan tan poquito de la misma. Me parece estupendo que vengas y montes el pitote, pero alguien debería recordarles que su libertad acaba donde empieza la mía, y hoy mi libertad ha sido pisoteada por un grupo de personas que no tienen ningún tipo de escrúpulos.

     Cualquiera que lea esto puede pensar “La típica niña mimada de papá a la que sus padres la pagan la carrera” dejadme deciros que no, soy hija del proletariado, un proletariado que se levanta a las 6 de la mañana y vuelve a las 11 de la noche para poder proporcionarle un futuro mejor a sus hijos. Hoy, en esa concentración de gente que no nos dejaban pasar, he visto muchas caras conocidas, dejadme que os diga que muchos de ellos son hijos de padres con buenos sueldos. Viendo esta situación me pregunto ¿Son estas huelgas y acciones una forma de entretenimiento para muchos? Y por otro lado ¿Cuantos de los que estaban en el piquete de la facultad de Geografía e Historia son realmente estudiantes de esa facultad?

    Me parece muy bien que defendáis la educación pública, como hija de clase obrera os apoyo, pero no me parece ni el lugar ni las formas ¿Qué se consigue quemando material urbano que sale del dinero de todos? ¿y  coaccionando a la gente o comportándose de forma agresiva? Solo una cosa, que la gente tenga miedo de lo que pueda ocurrir si sale a protestar a la calle y por eso no salgan, pero no miedo por la policía, si no miedo de lo que vosotros hagáis y de que la policía tenga que intervenir por vuestra culpa.

    Es cierto que las cosas están muy mal, pero una vez una persona muy inteligente dijo que “Donde hay patrón no manda marinero” , ¿vosotros os creéis que por no dejarnos entrar hoy en la facultad habéis solucionado algo? Los estudiantes que hemos ido hoy a clase, algunos de ellos con peores situaciones que mucho de allí, no tenemos la culpa de las cosas que haga el señor rector o el señor ministro Wert. ¿Por qué no vais al Ministerio de Educación? ¿Por qué no vais al rectorado? Allí es donde está la gente que manda. Nosotros no somos vuestro objetivo, somos vuestros compañeros, con los que estáis todos los días en las aulas y hoy muchos creemos que habéis faltado a uno de nuestros derechos, esos derechos que vosotros tenéis siempre en la boca y por los que decís luchar.

Bomberos apagando la barricada a la entrada de la facultad
 Por otro lado, llama la atención la descoordinación de la UCM y de la misma facultad ¿Qué el personal administrativo de la biblioteca tome el control? ¿Pero donde se ha visto eso? Todos, hasta el más estúpido, sabíamos la que hoy se iba a montar, la misma de siempre, pero parece que no aprendemos. Una y otra vez el decanato y el rectorado dejan que estas personas se queden a dormir en la facultad, sabiendo las que lían cuando lo hacen. Es de estúpidos que huelga tras huelga les dejen quedarse y luego cuando llegan los destrozos nos echemos las manos a la cabeza. Quizás alguien debería pensar más en ello, porque todo esto se está yendo de las manos tanto a la institución como al alumnado.

   Sin duda, el día de hoy ha sido no solo un día de vergüenza ajena, sino de decepción con la propia universidad, una universidad que se jacta de ser la mejor de España y de tener un `Campus de Excelencia´.