
Hoy se ha
demostrado que un año más, el esfuerzo y sacrificio puede vencer todos los
obstáculos que quieran ponerme en el camino.
Este año, el
obstáculo más difícil de pasar había salido de la cabeza de un señor ministro
de Educación que nos había subido las tasas de la universidad (rondando cifras
desorbitadas) y nos recorta las becas a placer. Objetivo: que los hijos de los
obreros salgamos de la universidad y así poder seguir manipulando a las
generaciones futuras, para mientras tanto ellos poder seguir enriqueciéndose a
nuestra costa.
Hoy, un año más,
puedo decir que he pagado la matrícula de este año de universidad, cosa que
creía imposible. Un pago que ha salido del esfuerzo y del trabajo, de la
preocupación y el ahorro de noches y días de trabajo.
Un año más, puedo
decir que sigo adelante, y ya van 3; pero la lástima es que no todos los
compañeros que empezaron pueden decir lo mismo.
Es vergonzoso que
un gobierno apoye a bancos antes que a universidades, que apoye antes la
corrupción que la educación, y lo más importante, es vergonzoso que apoye antes
a entidades que a personas reales.