martes, 23 de abril de 2013

Los libros nos hacen libres

   Siempre he visto en los libros una forma de escape. Unos fieles compañeros de vida, quienes te hacen, en la mayoría de los casos, replantearte el orden de las cosas.

   Los libros contienen formas de enseñanza y son transmisores de saberes, pero también compañeros de lagrimas, risas y emociones.

   Cuando hablo de libros recuerdo especialmente dos, mis dos primeros tesoros, que aun conservo. Ambos fueron regalo de dos mujeres que recuerdo con especial cariño.
   El primero "El patito feo" muy típico, pero me hizo especial ilusión recibir ese presente de manos de mi profesora de Educación Infantil, Mª Eugenia, una gran mujer que marco mi infancia y mi adolescencia.
    El otro, "La Ciudad que tenia de todo" de Alfredo Gómez de la Cerda , fue un regalo de mi profesora de primaria, Pilar, quien me inculco el gusto por la literatura y me enseño que los libros eran una excelente manera de viajar sin salir de las paredes de mi cuarto.
    La mención especial se la merece Harry Potter, compañero de horas y horas, él me ayudo a escapar de una realidad dura, ya que no era todo lo perfecta que a mi me hubiese gustado que fuese. Rowling supo entender a los jóvenes de mi generación, supo darnos amigos y un mundo lleno de magia y fantasía, todo lo que necesitábamos para soñar por mas de 10 años, que se dice pronto. Mucho le debemos a esa saga los niños de entonces; nosotros siempre seremos fieles deudores, que esperanzados seguiremos esperando mas del mundo fantastico que nos creo un mes de Junio de 1990, durante un trayecto en tren.
   Hoy, se podría decir que me he hecho mayor (muy a mi pesar), en mis estanterías siguen estando esos libros que adoraba en mi infancia, pero ahora comparten lugar con aquellos que hoy  me fascinan, como "Utopia" de Tomas Moro o "Raices"de Alex Haley
    Tras cientos de libros leídos  puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que todos y cada uno de los libros que han caído en mis manos a lo largo de mis 22 años, han marcado mi vida de una forma o de otra; han ayudado a mis pensamientos a configurarse y han dado un sentido a mi imaginación  Y es que, es a día de hoy cuando se que los libros son los que verdaderamente nos harán libres, los que nos enseñaran a analizarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean; siendo esta una libertad que esta mas allá de las fronteras impuestas por gobiernos o sociedades, porque las ideas están en el aire y eso es lo que son los libros, ideas flotantes dispuestas a ser escuchadas por todo aquel que preste un poco de interés.

   ¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

jueves, 11 de abril de 2013

Erase una vez el país del perdón...


      “Erase una vez un país en el que todos pedían perdón. Cada vez que descubrían que un individuo había llevado a cabo una mala acción todo se arreglaba pidiendo perdón, saliendo inmune del castigo correspondiente. Con respecto a esto, el país tenía una única regla: Pedir perdón solo les valdría a los poderosos, mientras que los pobres tendrían que afrontar todo el peso de la ley por menor que fuese el delito”

      ¿Os suena? A pesar de que es un país ficticio, refleja claramente el actual Estado español. No hay que irse muy lejos para encontrar ejemplos concretos:

  •  El rey con su, ya tradicional, “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”
  • Feijoo pidiendo perdón por sus fotos con el narcotraficante Dorado; al que SUPUESTAMENTE no conocía. Si claro, ¡ya!
     Estos son solo dos ejemplos, pero hay un largo etc.. Casualmente, todos ellos personajes relevantes dentro del gobierno de España, y casualmente a todos les han pillado. Ninguno ha pedido perdón por voluntad propia, sino porque han sido cazados (¡sí! Va con segundas) y han sido presionados, por parte de sus consejeros, a pedir perdón.  
       Particularmente, es una cosa que me hace mucha gracia esto de pedir perdón. Primero cometes el acto reprochable, cuando te pillan dices que los sientes y después todo queda olvidado y la herida curada. En ocasiones he llegado a creer que el perdón, de un personaje influyente, en España es como un bálsamo mágico que todo lo sana y nos hace olvidar el error cometido por la persona a perdonar.
Pero claro, luego está la otra cara de la moneda, el perdón por parte de los curritos, aquellos que no tienen ni poder,  ni grandes cantidades de dinero y mucho menos influencia. Si, esos que cuando son imputados en un caso de corrupción, no consiguen un trabajo, por obra del espíritu santo, en Qatar; país bonito y caluroso donde los haya, pero que casualmente no posee un tratado de extradición con España ¿coincidencia? ¡SEGURO!
          Volviendo a los curritos, como ya os decía, sus palabras de disculpa parecen no tener la misma validez que las palabras de los poderosos, o al menos eso nos hace pensar la justicia (bueno justicia por llamarlo de alguna manera, claro). Mientras que muchos de nuestros queridos políticos, familiares enchufados y demás listillo se lo llevan calentito en sobres o se lo guardan en bolsas de basura (que ya hay que ser chungo pa´ meter el dinero en bolsas de basura, lo podíais guardar en bolsas de Dolce & Gabbana, mucho más bonitas y glamurosas, que por dinero no será) y saca el dinero de España como quien saca un jamón de pata negra (a no, que eso te lo quitan en la aduana), bueno pues como quien saca a la abuela de paseo; y no les acaba pasando nada, estando a los dos días presidiendo alguna filial de banco o un consejo de alguna empresa de telefonía; el caso del currito es mas complejo, por hurtar una determinada cantidad de dinero (siempre mucho menor que la del poderoso) para comer, se verá obligado a entrar en prisión y cumplir una condena. No le servirá de nada el perdón que pida y las  muchas alegaciones que pueda hacer, como que tiene una familia a la que mantener o que estaba a punto de morir de hambre
          Y es que así nos va, mientras los poderosos roban y roban NUESTRO dinero; el pobre trabajador al que le quitan su vivienda porque le han echado del trabajo y tiene que robar en algún supermercado para sobrevivir, a ese si le meten en la cárcel y le aplican todo el peso de la ley.

         P.D. ¡Mucho ojo! con esta entrada no estoy defendiendo ningún tipo de robo, hurto o actividad delictiva.Se trata de reflejar los distintos puntos de vista de la justicia, y dar un claro ejemplo de como la utópica "justicia igual para todos" en nuestro país, es eso: UTOPÍA