“Erase
una vez un país en el que todos pedían perdón. Cada vez que descubrían que un
individuo había llevado a cabo una mala acción todo se arreglaba pidiendo perdón, saliendo inmune del castigo correspondiente. Con respecto a esto, el país tenía una única
regla: Pedir perdón solo les valdría a los poderosos, mientras que los pobres tendrían que afrontar todo el peso de la ley por menor que fuese el delito”
¿Os
suena? A pesar de que es un país ficticio, refleja claramente el actual Estado español. No hay que irse muy lejos
para encontrar ejemplos concretos:
- El rey con su, ya tradicional, “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”
- Feijoo pidiendo perdón por sus fotos con el narcotraficante Dorado; al que SUPUESTAMENTE no conocía. Si claro, ¡ya!
Estos
son solo dos ejemplos, pero hay un largo etc.. Casualmente, todos ellos
personajes relevantes dentro del gobierno de España, y casualmente a todos les
han pillado. Ninguno ha pedido perdón por voluntad propia, sino porque
han sido cazados (¡sí! Va con segundas) y han sido presionados, por parte de sus consejeros, a pedir perdón.
Particularmente, es una cosa que me hace mucha gracia esto de pedir perdón. Primero cometes el acto reprochable, cuando te pillan dices que los sientes y después todo queda olvidado y la herida curada. En ocasiones he llegado a creer que el perdón, de un personaje influyente, en España es como un bálsamo mágico que todo lo sana y nos hace olvidar el error cometido por la persona a perdonar.
Particularmente, es una cosa que me hace mucha gracia esto de pedir perdón. Primero cometes el acto reprochable, cuando te pillan dices que los sientes y después todo queda olvidado y la herida curada. En ocasiones he llegado a creer que el perdón, de un personaje influyente, en España es como un bálsamo mágico que todo lo sana y nos hace olvidar el error cometido por la persona a perdonar.
Pero
claro, luego está la otra cara de la moneda, el perdón por parte de los curritos, aquellos que no tienen ni poder,
ni grandes cantidades de dinero y mucho
menos influencia. Si, esos que cuando son imputados en un caso de corrupción, no consiguen un trabajo, por obra del espíritu santo, en Qatar; país bonito y
caluroso donde los haya, pero que casualmente no posee un tratado de extradición
con España ¿coincidencia? ¡SEGURO!
Volviendo
a los curritos, como ya os decía, sus palabras de disculpa parecen no tener la
misma validez que las palabras de los poderosos, o al menos eso nos hace pensar
la justicia (bueno justicia por llamarlo de alguna manera, claro). Mientras que
muchos de nuestros queridos políticos, familiares enchufados y demás listillo
se lo llevan calentito en sobres o se lo guardan en bolsas de basura (que ya hay
que ser chungo pa´ meter el dinero en bolsas de basura, lo podíais guardar en
bolsas de Dolce & Gabbana, mucho más bonitas y glamurosas, que por dinero no será)
y saca el dinero de España como quien saca un jamón de pata negra (a no, que
eso te lo quitan en la aduana), bueno pues como quien saca a la abuela de
paseo; y no les acaba pasando nada, estando a los dos días presidiendo alguna
filial de banco o un consejo de alguna empresa de telefonía; el caso del currito es mas complejo, por hurtar una determinada cantidad de dinero (siempre mucho menor que la del poderoso) para comer, se verá obligado a
entrar en prisión y cumplir una condena. No le servirá de nada el perdón que pida y las muchas alegaciones que pueda hacer, como que tiene una familia a la que mantener o que estaba a punto de morir de hambre
Y es
que así nos va, mientras los poderosos roban y roban NUESTRO dinero; el pobre
trabajador al que le quitan su vivienda porque le han echado del trabajo y
tiene que robar en algún supermercado para sobrevivir, a ese si le meten
en la cárcel y le aplican todo el peso de la ley.
P.D. ¡Mucho ojo! con esta entrada no estoy defendiendo ningún tipo de robo, hurto o actividad delictiva.Se trata de reflejar los distintos puntos de vista de la justicia, y dar un claro ejemplo de como la utópica "justicia igual para todos" en nuestro país, es eso: UTOPÍA

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